Si la ubicación del Parador de Santo Estevo es espectular por el cañón del río en el que se encuentra, el Parador de Baiona hace lo propio mirando el mar. En medio de la fortaleza amurallada de la península de Monterreal, se encuentra este edificio que sorprende entre su pasado medieval y la modernidad de su entorno. Primero existió aquí el castillo de Monterreal y, ya en el siglo XIX, el palacio Elduayen, donde se inauguró el Parador en 1966.
Además de recorrer los baluartes y las torres, es posible degustar los platos de su restaurante, nadar en su piscina exterior, relajarse en su sauna y su jacuzzi. En este lugar es sumamente fácil caer bajo el hechizo de las Rías Baixas.
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